Introducción

El municipio de Durango cuenta con una extensión territorial de 10,041.60km2. Varias corrientes de agua estacionales tienen cursos de agua cercanas a la ciudad. El rio El Tunal corre desde la Sierra Madre Occidental hacia el sur del valle, es la corriente de agua más importante en el valle, su caudal se vio reducido con la construcción de la Presa Guadalupe Victoria, ubicada en el cañón que desemboca al valle del Guadiana y edificada para el almacenamiento de agua con fines de riego durante la época de secas, es el cuerpo de agua más grande en toda la región.

La Acequia Grande recorría el centro de la ciudad, la localización original de la villa fue elegida en las cercanías de la acequia para el abasto de agua, sin embargo, hoy en día la corriente es un arroyo estacional subterráneo con excepción de la temporada de lluvias, el cauce fue confinado a un túnel que corre bajo el Bulevar Dolores del Rio y que se cruza con el rio El Tunal en el paraje de El Arenal.

El rio La Sauceda recorre la porción norte del valle y su trayecto no atraviesa la ciudad, su corriente se integra a la del rio El Tunal también en el paraje de El Arenal.

El clima es templado en la porción occidental o de la sierra, la temperatura media anual es de 15ºC y la precipitación pluvial media anual de 1,600 milímetros. En la región oriental, la temperatura media anual es de 19ºC y precipitación de 600 milímetros, lo cual hace que el clima de este municipio sea uno de los más benignos y muy aceptado por los visitantes, quienes encuentran en él un lugar para vivir tranquilamente, sin problemas que ocasionan temperaturas extremas.

El Ordenamiento Ecológico es un instrumento de política ambiental dirigido a regular e inducir el uso del suelo y las actividades productivas, con el fin de lograr la protección del medio ambiente, la preservación y el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, a partir del análisis de las tendencias de deterioro y las potencialidades de aprovechamiento de los mismos (LGEEPA, Artículo 3. Fracc. XXIII).

La metodología general del Ordenamiento Ecológico consiste en analizar espacialmente la realidad en sus componentes natural, social y económico, para posteriormente desarrollar modelos de integración y evaluación que dan como resultado una visión de la interacción de dichos componentes, y permiten una evaluación de la aptitud del terreno para los diferentes usos. La interacción de los tres subsistemas se manifiesta en la ocupación y transformación del territorio, y es allí en donde se produce el impacto de las actividades humanas.